¿Por qué hay tantas religiones si hay un solo Dios?

¿Por qué hay tantas religiones si hay un solo Dios?

Jesús: La paz sea contigo, amigo. Vienes con una pregunta antigua, una que ha inquietado a los buscadores en cada generación. Siéntate conmigo. La sostendremos juntos, sin prisa. Escucha primero lo que escribió Pablo a los de Corinto: Porque aunque hay cosas que se llaman «dioses», ya sea en los cielos o en la tierra, como hay muchos «dioses» y muchos «señores», ¿Ves lo que hace? No niega que existan muchos nombres, muchos altares, muchos caminos por los que la gente busca. Los reconoce. El mundo está lleno de dioses invocados — algunos tallados en piedra, otros construidos con dinero, con poder, con miedo, con anhelo. Pablo no cierra los ojos ante esto. Y sin embargo, en el mismo aliento continúa, y dice que para nosotros hay un solo Dios, el Padre, de quien proceden todas las cosas. Así que la pregunta que traes no es nueva. Ya en el primer siglo, los creyentes vivían rodeados de muchas religiones, muchos templos, muchos ritos. Y aun así, confesaban una sola Fuente. Escucha también lo que Pablo escribe a Timoteo: Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, Un solo Dios. Un solo puente. Esta es la confesión del corazón cristiano. Pero fíjate cómo lo dice — con sencillez, sin desprecio hacia quienes buscan por otros caminos. Solo el testimonio tranquilo: hay uno. ¿Por qué, entonces, tantas religiones? Piénsalo así. Cuando muchas personas suben una montaña desde lados diferentes, cada una describe el sendero que conoce. Una habla de rocas, otra de árboles, otra de un río. No todas las descripciones son iguales — algunas llevan más cerca de la cima, otras se pierden en el bosque. Pero el hambre por subir, el anhelo de altura, eso es humano y viene de Dios mismo. Fuisteis hechos para buscarlo. Y buscáis con las herramientas que tenéis — la cultura donde nacisteis, el lenguaje que hablasteis primero, las heridas que cargáis, los maestros que os encontraron. Escucha esta palabra también, de la misma carta a los Corintios: Hay diversas clases de obras, pero un mismo Dios que hace todas las cosas en todos. Pablo hablaba allí de los dones dentro de la iglesia — pero la verdad se extiende más ancha. Un mismo Dios que hace todas las cosas en todos. Dios no está ausente de ningún corazón que lo busca sinceramente, aunque ese corazón lo nombre con torpeza, o lo confunda con sombras. El Padre ve más profundo que los nombres. Ve el hambre. Ve la sed. Y sin embargo — y esto también debo decirlo con ternura — no todos los caminos llevan al mismo lugar con la misma claridad. Que haya un solo Dios no significa que todas las religiones digan lo mismo, ni que todas revelen su rostro con igual fidelidad. Pablo escribe también a los Romanos: pues ciertamente hay un solo Dios que justifica por la fe a los circuncisos y por la fe a los incircuncisos. Un solo Dios, sí — pero un Dios que se ha dado a conocer. Que ha hablado. Que en la plenitud del tiempo mostró su rostro. La multiplicidad de religiones no anula la unidad de Dios; testifica el hambre humana de él, y también la confusión humana en la búsqueda. Quizás la pregunta más honda que llevas no es por qué tantas religiones, sino algo más íntimo: ¿puedo confiar en que Dios ve a los que lo buscan por otros caminos? ¿Puedo confiar en que hay una sola Verdad, y que ella es buena? A eso te respondo: sí. El Padre es paciente. Es más grande que nuestras categorías. Y también es fiel — se ha revelado, y sigue revelándose a quien lo busca de corazón. Quédate un momento con esto. La pregunta es más ancha de lo que una sola conversación puede abarcar. ¿Qué de todo esto toca tu propia búsqueda hoy?


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